¿Por qué jugar en tercera edad?
Ya sabemos que el juego es una actividad libre (sin obligaciones de tipo alguno), restringida (limitada en el espacio y en el tiempo), incierta (dependiendo tanto de la suerte como de las cualidades del participante), improductiva (sin un fin lucrativo), codificada (estando reglada de antemano), ficticia (más o menos alejada de la realidad) y espontánea.
El deseo de jugar nos acompaña durante toda la vida. A todos nos gusta hacerlo, a pesar de los prejuicios que marca la sociedad. Jugando logramos:
Canalizar nuestra creatividad.
Liberar tensiones y/o emociones.
Orientar positivamente las angustias cotidianas.
Reflexionar.
Divertirnos.
Aumentar el número de amistades.
Acrecentar el acervo cultural.
Comprometernos colectivamente.
Integrarnos y predisponernos a otros quehaceres de la vida.
Mediante el juego se efectúa, en muchas oportunidades, la transmisión cultural de generación en generación, favoreciendo con su práctica el entendimiento intergeneracional cuando se crean los espacios de participación de padre - hijo - abuelo.
El juego en tercera edad cumple una función social y cultural, ya que permite sentir el placer de compartir juntos una actividad común, satisfacer los ideales de expresión y de socialización. También nos lleva a la obtención de placer y bienestar corporal y mental.
http://www.youtube.com/watch?v=WTSKnL6QRCo
